NINFA INOCENCIA

Un lago pequeño,
una fuente hermosa.
Se levantan olitas
que el viento corta.

Hay pies invisibles
sobre el agua danzando.
¿Dónde estás, ninfa traviesa?
¿Tal vez a mi lado bailando?

Cubierta en un manto
de brisa tibia; serena,
con vestido de alitas
de avecillas pequeñas.

Contigo viene
un cantar que se aleja…

Y dicen los niños
que en el monte juegan,
que en una ronda de ninfas
ellos giran, y vuelan
cual pajaritos libres
con coronas de estrellas. 

Es tu risa el sonido
del viento entre las hojas
de un bosque sumergido
que al amanecer brota.

Se desliza en tu figura
un manantial de agua dulce,
transparente como la piel
que a medianoche luces.

Detente un momento;
déjame ver tus carreras
entre los árboles imponentes
que vuestros pasos llevan
a la sombra débil
de un hombre que espera
con mirada de niño,
descubrir la inocencia.

Sólo una caricia, un momento,
ninfa de inviernos, de primavera.
Una caricia inocente,
en mi frente, y no temas,
que bajo este sentir de hombre
se esconde un muchacho
de espíritu libre,
y de palabras callado
que busca en el bosque
a su Dios extraviado
en el cantar de una ninfa
que de niño ha imaginado. 


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