REALIDAD PRIMARIA

No sé qué tan bueno ha resultado tener el conocimiento exacto de todo lo que alguna vez me importó. Desmembrarlo como si fuera pollo (soy vegetariano), y conocer a la perfección cada pieza y sus uniones, y si quiero, desmembrarlas. Claro; como el código genético. Desmembrado en tantos y tantos pedacitos, tantas y tantas veces, que se conoce a la perfección cada pieza y sus uniones. Entonces se intercalan los peldaños de una escalera sobre la cual la gravedad no tiene efecto: 1er peldaño; se conoce al ser humano hasta la última gota de vida. 2do peldaño: ¿Para qué? 3er peldaño: Para mejorar la calidad de vida. 4to peldaño: ¿Para qué? 5to peldaño: Para que tú mismo puedas vivir más y mejor. 6to peldaño: ¿Para qué? 7mo peldaño: No me fastidies. Es mi trabajo y me apasiona.- Resbalé en el 7mo peldaño. Nunca supe si subía o bajaba.

    Impulsos, frecuencias, conexiones, articulaciones, enfocar, sinapsis… ¿Puede, de pronto, en un big bang moderno del tamaño de mis puños, quedar todo en blanco? ¿Cesar de súbito las conexiones de un hemisferio a otro de mi cerebro, o aumentar a tal grado y velocidad que, en un pico segundo, todas las puertas del otro 90% queden abiertas? ¿Es que acaso se puede apagar el pensamiento? ¿O encender?

    En algún lugar tras mi ojo izquierdo son decodificados los pequeños detalles eyaculados por la luz; en otro, los puedo escuchar.

Sin un hilo conductor, los electrones se mueven libres en un espacio que nunca van a llenar. Se escapan de la punta de los dedos, al abismo de las cosas. 

No hay comentarios: